Liturgia de las horas

La liturgia de las horas

(oración comunitaria)

“Creemos que Dios está presente en todas partes… pero sobre todo debemos creerlo sin la menor vacilación cuando asistimos al oficio divino”

– (Regla de san Benito 19, 1-2).

Esta convicción, y la invitación del Señor a “orar siempre y sin desfallecer”, marcan el ritmo de plegaria y alabanza en la comunidad monástica. Junto al esfuerzo por orar continuamente y transcurrir toda la jornada en presencia de Dios, tienen importancia fundamental los diversos momentos en la oración litúrgica comunitaria (recitación y meditación de los salmos y otros fragmentos de la Escritura) y la Eucaristía diaria que es, sin duda, el centro de la jornada.

Lectio Divina

Lectio Divina

(oración personal)

“…a ciertas horas deben los monjes ocuparse en la lectio divina”

– (Regla de san Benito 48, 1).

Parte importante de cada jornada está dedicada a la lectura, meditación, oración y contemplación de la Palabra de Dios en la llamada lectio divina (lectura de Dios). Durante este tiempo el monje descubre la voz de Cristo que le habla de manera especial en la Sagrada Escritura, nutriéndose de ella para su propia oración personal.

El Trabajo

El Trabajo

“En determinados tiempos deben los monjes ocuparse en el trabajo manual”

– (Regla de san Benito 48, 1).

Las ocupaciones materiales son también elemento fundamental en la búsqueda de Dios: “Pues entonces son verdaderos monjes cuando viven del trabajo de sus manos como nuestros padres y los apóstoles” (RB 48, 8). Para colaborar con Dios en la obra creadora y para atender su sostenimiento, los monjes se dedican durante ciertas horas del día al trabajo según las necesidades de la comunidad y talentos de cada uno.

Cuentan con una escuela preparatoria de excelencia educativa. Además de atender el Colegio San Antonio Abad, los monjes realizan diversos trabajos en el recinto monástico. Varios de los recursos y facilidades de la abadía están disponibles para la realización de talleres, retiros y otros. Ofrecen dirección espiritual y orientación a quienes así lo soliciten. Reciben como huéspedes a todos los que deseen hacer una experiencia de profundización espiritual acompañándoles total o parcialmente en su ritmo monástico de vida. Religiosos y religiosas, sacerdotes y laicos visitan y disfrutan del bello recinto donde está la abadía para hacer un alto en sus actividades y renovar su compromiso de vida. Varios miembros de la comunidad monástica ayudan en las parroquias María Reina de la Paz y Dulce Nombre de Jesús.