San Benito de Nursia
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San Benito nació en Nursia, Italia, en el año 480, en una época materialista, agitada y turbulenta como la nuestra. Cuando era aún muy joven, se rebeló contra la contaminación pagana del pueblo cristiano y decidió buscar el verdadero Dios y simplificar su vida, primero, viviendo como solitario en una cueva (eremita), y luego, estableciendo un nuevo género de vida modelado por el de la familia de hermanos bajo un padre espiritual que hace las veces de Cristo en el monasterio (cenobitismo).

Desde hace más de mil quinientos años los monjes de San Benito no sólo han llenado el mundo de sabios y santos, sino que le han dado a la Iglesia grandes obispos y grandes papas. Prácticamente, ellos se hicieron cargo de la evangelización de Europa e influyeron marcadamente todas las áreas de la actividad humana, mereciendo para San Benito el título de Padre de Europa en el año 1964. Durante los pasados quince siglos, los monjes de San Benito han establecido numerosos monasterios a lo largo y ancho del mundo y en cada monasterio, un centro de irradiación cristiana, más por el testimonio de sus vidas que por los diferentes trabajos que realizan.

“ORA ET LABORA”

Hoy el ideal monástico de San Benito de Nursia resulta sorprendentemente actual para contrarrestar el materialismo, la fragmentación, la falta de sentido y la complejidad de la vida reinantes en el mundo, y para proclamar los verdaderos valores del espíritu, presentes en el perfecto equilibrio del lema benedictino ora et labora (ora y trabaja).

En un monasterio hay lugar para toda clase de destrezas, de habilidades, de preparaciones académicas, de profesiones y de experiencias. Prácticamente, cualquier trabajo digno para los hombres es trabajo digno para los monjes. La comunidad decide el trabajo que va a realizar. Este trabajo dependerá del número de monjes, de sus talentos, de sus habilidades, de sus experiencias y de sus temperamentos, al igual que de las necesidades del mundo que rodea a la comunidad. Más aún, puede variar a través de los años de monasterio en monasterio y hasta dentro de un mismo monasterio.

Lo que no puede variar, porque es esencial a la vida benedictina, es la vida comunitaria equilibrada de oraciónlectio divina trabajo, bajo un padre espiritual y en un lugar fijo (el monasterio).

Regla de Monjes

San Benito de Nursia escribió su famosísima. Regla de monjes cerca del año de 540 en Montecasino, Italia, luego de una larga experiencia como monje y padre espiritual. Según el Papa San Gregorio Magno, en el libro II de Los diálogos (único escrito de carácter más o menos biográfico que nos ha quedado de Benito), esta regla es “notable por su discreción y clara en su lenguaje”.

Por este motivo, con el correr de los siglos, superó en la práctica a otras reglas monásticas, hasta que, a instancias de Benito Aniano y Luis el Piadoso, se impuso en casi todos los monasterios de Europa luego del Concilio de Aquisgrán del año 817. San Benito de Nursia murió en el 547 y fue sepultado en Montecasino. Pablo VI lo declaró patrono de Europa, solemnidad que se celebra en toda la Iglesia el 11 de julio. La fiesta de su ida a la casa de Dios Padre se celebra el 21 de marzo.

Los benedictinos no forman una estructura global y centralizada a nivel mundial como otras órdenes o congregaciones religiosas. Cuando se funda un monasterio benedictino, es siempre con miras a que se convierta eventualmente en una casa autónoma. Sin embargo, existen veintiuna familias de monasterios que forman diversas congregaciones pues comparten las mismas raíces fundacionales, como la Congregación Américo-casinense, la Congregación Suizo-americana, la Congregación Sublacense, etc.

Además, existe un Abad Primado que representa a todas estas familias de monasterios ante la Santa Sede y que reside en la Abadía Primada de San Anselmo en Roma. Es el Abad Primado de la Orden de San Benito (OSB).